LOS QUE TAMBIÉN SON NUESTROS NIÑOS
Al diagramar el índice principal de este sitio, me dí cuenta de que me faltaba algo. Algo muy importante. Algo que tal vez, para nuestra sociedad, sea lo más importante de todo el sitio.
Mi madre siempre ha dicho que no entiende por qué tanta gente gasta tiempo pensando en soluciones complejas para combatir el hambre del mundo, cuando la solución está al alcance de todos y es, simplemente, ayudar al prójimo. Que si todos compartiésemos lo que tenemos con los demás, no habría hambre. No se yo si la solución es tan fácil como mi madre la pinta, pero sin duda creo que viviríamos en un mundo mucho mejor si cada uno hiciera un poquito por los demás.
Sin embargo, he notado que cuando uno quiere dar una ayuda, no siempre sabe cómo hacerlo. Hay tantas historias de organizaciones que se muestran como de caridad y luego terminan usando el dinero para otra cosa; u otras que son tan grandes, que a causa de su tamaño es tanto el dinero que usan para su propia administración que es muy poquito el que les queda para repartir entre los necesitados. Entonces muchos de los que tienen a su alcance dar una ayuda piensan, ¿cómo puedo hacer yo para que estos 10 dólares de los que dispongo lleguen a los necesitados?
El objetivo de esta página es dar una lista de asociaciones que se preocupen por quienes necesitan un apoyo. ¿En qué difiere esta página de hacer una simple búsqueda en internet? En que aquí publicaremos sólo links a asociaciones que conocemos directamente o vía las recomendaciones que ustedes mismos nos envíen. El objetivo es contar con una lista de Organizaciones de Ayuda que sí sepamos que usan las donaciones para ayudar a los necesitados, que están haciendo un cambio en la vida de alguien.
Lamentablemente no cuento con información de primera mano en todos los países, ni siquiera en todas las regiones de los países que conozco. Así que comenzaré este índice con organizaciones de la Riviera Maya en México y de Uruguay, y espero que ustedes me ayuden a cubrir el resto de las zonas.
Una vez que tenemos la suerte de ser padres, miramos con diferente cara o, también podría decirse, con un corazón más blando, las caritas de los niños que nos encontramos en las esquinas pidiendo dinero.
Hay quienes llaman a esos niños, "Niños de la calle". Yo prefiero verlos como "Los niños de Todos", porque si la vida no les dió padres con posibilidades de cuidarlos, o simplemente no les dió padres, somos todos quienes debemos ocuparnos de ellos.
En una época de mi vida tuve la suerte de vivir en Kenia por un tiempo. Estando allí, noté que en Kenia no había asilos ni orfelinatos. Me pareció extraño y viéndolo con mis ojos de "primer mundo" pensé que Kenia era un país realmente pobre por no tenerlos. Un día tuve la oportunidad de charlar al respecto con un Kikuyu Keniano. Primero me costó muchísimo explicarle qué eran el asilo y el orfelinato de los que yo estaba hablando. No porque él no hablara inglés, sino porque simplemente no entendía el concepto. Cuando le expliqué que un asilo es el lugar donde van los viejitos cuando están enfermos y un orfelinato la casa a dónde van los niños sin padre, el me miró con ojos incrédulos. Nunca me olvidaré de su cara. Fue como si el concepto que él tenia de mí hubiese cambiado en un segundo. El no podía entender que en mi país hubiera tanta maldad junta. El se quedó un minuto callado y luego simplemente me explicó que en su país las personas mayores eran dignas del respeto de su familia. Eran "Los Sabios", los que enseñaban a los pequeños. Que sanos o enfermos vivían con su familia hasta morir. Y que los niños, eran Niños de Todos. Si por alguna razón sus padres no podían cuidarlos, los vecinos los acogían y criaban como propios. Que para eso vivían en una tribu. Para cuidarse los unos a los otros. Que ellos no tenían niños sin padres.
Cuando escuché esto me quedé sin palabras y se me llenaron los ojos de lágrimas. Aún hoy se me nubla la vista cuando lo recuerdo y escribo estas líneas. Sólo espero que el primer mundo algún día sea tan sabio y tan bueno como el tercer mundo por el cual todos sentimos tanta lástima. Tal vez ellos sean los que viven en el Primer Mundo, o al menos en uno con mejor Moral de la que nosotros tenemos.
Esta página es en honor a Keneth, para que el sepa que sus palabras fueron escuchadas y que ahora yo también trabajo para algún día poder decir con orgullo que los niños sin padres, y los niños con pocos recursos, de la sociedad en la que yo vivo, son "LOS NIÑOS DE TODOS".
Yo creo que el disfrutar de la infancia es un derecho de todo niño, o al menos, debería de serlo. Niños felices son la primer semillita que necesitamos plantar si queremos tener adultos que contribuyan a una sociedad educada y responsable.
Si esta página logra que podamos ayudar aunque sea a un niño sin medios, este sitio habrá hecho un cambio en la sociedad del futuro. Desde ya les agradezco por lo que puedan hacer por la Sociedad del Mañana, esa en la que nuestros hijos vivirán por el resto de su vida.