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QUÉ PONER EN LA LONCHERA

Ejemplo de menú escolar

Cada día miles de padres se hacen esta pregunta. A diario nos devanamos los sesos intentando ser creativos para enviar comida que sea fácil para los maestros y a la vez nutritiva para nuestros hijos.

Al principio, preparar el almuerzo de mis hijas me llevaba mucho tiempo, ya que cada día me ponía a pensar qué enviarle, intentando compaginar lo siguiente:


Todo lo que se envía a la escuela debe tener el nombre del alumno

La merienda para el cole.

Piensen que en la escuela, cada maestra debe ayudar a varios ninios al mismo tiempo. Por tanto, cuánto más podamos ayudar mejor. Todo lo que enviamos a la escuela debe estar debidamente identificado. Tanto sea poniendo etiquetas con el nombre del niño o simplemente escribiendo con marcador indeleble su nombre. Lo importante es que todo diga claramente quién es el dueño. De esta manera evitaremos que se pierdan las cosas.

Para que los más chiquitos puedan saber qué cosas son las suyas, si aún no saben leer ni identificar su nombre, podemos ponerles los stickers que más les gusten, o una estrellita (u otra marquita) con el mismo marcador (plumón, rotulador o drypen) que pusimos su nombre. Algún dibujito que haga posible que el identifique sus pertenencias.

Mandar comida que puedan comer solitos

Ejemplo de lunch.

En casa, generalmente, disponemos de un adulto por cada uno o dos pequeños. Pero en la escuela este ratio es bien diferente, por ende, recibirán menos ayuda para comer. Por esto, cuando hablamos de los más chiquitos quienes aún necesitan ayuda para cortar la comida, es mejor enviar los productos ya cortados. En vez de un sandwich entero, córtalo en pedacitos chiquitos, como mini-sandwiches, para que los peques puedan comer cada pedacito, sin necesidad de ayuda.

Lo mismo con las carnes, fiambres, quesos, etcétera. Como quien dice, envía todo en "bocados". Si envías una naranja o una tangerina, no la envíes con cáscara. Pónla en un taper, ya cortada y en gajos y con las semillas quitadas. No esperes que en la escuela haya alguien para hacer estas tareas. Lo más probable es que si no la pelas tú y tu hijo aún no puede hacerlo solo, la naranja vuelva intacta y si preguntas en la escuela el porqué, te digan que el niño no tenía tanta hambre. (Respuesta más fácil que ponerse a discutir con un padre sobre quién pelará la naranja).

Preparar loncheras nutritivas

Casi todas las escuelas insisten en esto. Cada vez más se están dando casos de obesidad infantil. De pequeños, es la edad de aprender y formar las buenas costumbres que nos acompañarán de por vida. El saber comer es un regalo que podemos dar a nuestros hijos. Por eso, es vital evitar la comida "basura" o "chatarra".

Aprovechemos el lunch para enseñarles a comer frutas y vegetales y dejemos de lado las papas fritas y los nuggets.

Inventar almuerzos divertidos

Los mini-sándwiches

Los ninos comen con los ojos. Si queremos que coman, es importante que lo que vean les resulte atractivo.

Adapta el menú al gusto de tus hijos. Por ejemplo, poner zanahorias, pepino y tomate en un tupper, no parece algo exitante. Ahora, si cortamos la zanahoria formando flores, los pepinos en círculos y los tomates como corazones, es otra cosa.

Lo mismo ocurre con los cereales. Los granos de salvado son excelentes, pero es muy raro que un niño se los coma. Sin embargo, si los mezclamos con nueces y pasas, y jugamos a encontrar las pasas entre el cereal la cosa cambia. O más fácil, podemos comprar la inmensa variedad de cereales en forma de aritos de colores, estrellitas, etcétera, que nos provee el mercado (trata de evitar los que tienen grandes cantidades de azúcar).

Cuidar el tamaño de las porciones

Flores de Zanahoria.

Tan importante como la calidad de la comida es la cantidad. Debemos enviar suficientes calorías para que los chicos puedan realizar sus funciones, pero no sobrealimentarlos.

También ten en cuenta, que los más chiquitos en general, al estar en grupo divirtiéndose, tienden a comer poco y ven la hora del almuerzo como un martirio que les impide seguir jugando. Por lo tanto, si al abrir su mochila ven un almuerzo muy grande, a sus ojos imposible de terminar, se deprimen y comen aún menos.

Para acertarle a la cantidad justa, es pereferible comenzar con porciones pequeñas. Si ves que los envases te vuelven completamente vacíos agrega un poco más. También puedes hablar con la maestra, comentarle lo que estás haciendo, para que ella te avise si la cantidad es insuficiente. Esta última recomendación te la hago, porque en una época yo estuve muy contenta de que mi hija se terminaba toda su merienda. Luego me enteré que era la compañerita que se sentaba a su lado, quien en realidad se la terminaba!

Proteger la comida del calor

Menú semanal para niños

Si vives en una ciudad donde la temperatura es muy elevada, debes pensar que la comida estará en la lonchera dos o tres horas antes de ser ingerida. En algunos sitios, esto es suficiente para que la manteca del sandwich se estropee, o para que el yogurt llegue tan caliente que a los peques no les guste comerlo.

Para evitarlo, lo mejor es poner la comida que debe estar fría en una pequeña heladerita (cooler), es decir una bolsita con aislación. Yo, en los meses de más calor, agrego dentro de esta bolsa unos bloquecitos fríos ("ice blocks"). Son unos bloquecitos de plástico que tienen dentro un gel. Se ponen en el congelador (o freezer) para enfriarse. Estos bloques introducidos en bolsas térmicas, conservan la comida perfectamente fría por cinco o seis horas.

SOLUCION: ayúdate siguiendo un menú semanal

Pensar en todas estas cualidades cada mañana, mientras que los bañamos, los vestimos, cepillamos los dientes, peinamos e intentamos llegar a tiempo, es casi imposible. Por tanto, debemos buscar la forma de facilitarnos la tarea.

Algo que me ha ayudado mucho es seguir un menú semanal. Aquí te damos dos ejemplos gratis de menúes semanales de loncheras para la escuela, que puedes imprimir y pegar en la heladera. De esta forma, ya sabrás qué necesitas al momento de hacer la compra y ganarás tiempo en la preparación del lunch.

Antes de utilizarlos, revísalos detenidamente y comprueba que sean compatibles con las necesidades nutritivas de tus hijos. Revisa que no haya ningún alimento que les produzca alergias o que no les guste. Luego, usándolos, verás que la vida se te facilitará mucho.